Nuestra historia

Desde 1973…

La familia Gavira, de la que procede Rafael, viene de una larga tradición pastelera. Su padre, José, tenía un obrador en Sevilla, en la calle Hiniesta. Rafael comienza a dedicarse a las labores comerciales y de reparto, siendo sus primeros clientes el personal de la Cartuja de Sevilla, a la salida de la fábrica.

En este obrador de la calle Hiniesta conoce a Blasa Álvarez, una aprendiz muy aventajada, y unas de las primeras en utilizar laminadoras automáticas para formar la masa.

A finales de 1974, allá por el mes de noviembre, Rafael y Blasa, decidieron emprender en solitario una sociedad dedicada exclusivamente a la pastelería artesana. Es aquí donde surge y nace la idea de El Petisú como empresa.

Los primeros pasos fueron muy difíciles. Carecían de recursos económicos. Sólo tenían el trabajo, la constancia y la fe en aquello por lo que estaban luchando.

Fue en la calle Santuario de las Cabezas (hoy día Párroco Antonio Gómez Villalobos), en el barrio de El Cerro del Águila, donde montaron su primera tienda, comenzando una política que se sigue manteniendo hasta nuestros días: la calidad de los productos.

Nuestra filosofía

La filosofía de la empresa está fundamentada en dos pilares fundamentales, la calidad y la presentación. Toda nuestra pastelería está elaborada con la mejor materia prima del mercado dándole luego una presentación diferente, de ahí nuestro eslogan:

“No son mejores, son distintos”

Pioneros y especialistas en mini pastelillos

Dentro de nuestra pastelería destacan los mini pastelillos, especialidad por excelencia dentro del sector de pastelerías en Sevilla. Fuimos pioneros en este tipo de pastelería fina en Sevilla y a día de hoy todavía marca la diferencia.